Cometeríamos un grave error, si ubicáramos a Francisco Alarcón entre los poetas que han descrito la muerte, exaltándola o condenándola en los momentos de máximo dolor frente a la desaparición de sus seres amados. No es Francisco uno de ellos, no es tampoco un locuaz amigo de la muerte, para él, sencillamente no existe la muerte. Mal pudiéramos señalar que estamos ante la presencia de un cultor de la muerte o del poeta de la muerte -ya los hay suficientes- que se conmovieron, sacudiendo las emociones de los demás, cuando simbolizaron lo que creyeron el final de la vida. Para Francisco inversamente, ella es el alcor de la “vida”. Sus versos giran en torno a la mujer, cuando en otras oportunidades esboza el amor, y cuando con amor parafrasea a la “muerte” igual que a la mujer, paradigma de honor y de belleza etérea.
Vismas - Ediciones
Américo Martín tambíén recito, pero de otro libro
Gitanerías
Yo la mire bañándose en pleno río, tiritando la pobre como de frío y me dije: si fuera yo su marío y con ella en el aguame viera hundío estoy casi seguro que el calor mío juntico con el de ella quemaba el río.
Francisco Alarcón
El poeta firmó los libros
Seguiré tus sombras
Cómo se persigue un vagabundo sin poder atajarlo en lugar alguno Eres mi estar, eres mi ayuno confianza entera que a veces me aturde
Indispensable posesión única Eres la mejor sobriedad conocida Eres el pasto que aviva la estancia mía Eres el albor claroscuro que alumbra sin molestar
Eres despertar de mis sueños Eres quieto atardecer en horas de sueño Seguiré tus sombras hasta lo más oscuro Prenderé la lumbre para que te ilumine
En mis constantes empeños de cerrazones y sueños Volveré donde tu estás en cada tiempo eterno Seguiré tu sombra…
Francisco Alarcón
Durante la presentación
Mustio
Veo mi bola de cristal y hallo un suelo mustio, todo es así, rodeado estoy de malestar que me atormenta
No hay videncia que cambie el panorama Hasta las entrañas se amorran, son cosas “pasajeras” desde hace mucho tiempo ya
Cómo deseo anteriores instantes cuando solíamos andar juntos, agarrados de manos como niños enamorados
Ya la muerte era mi amiga, me había convencido con su ternura pero tú estabas en mi arrebato terrenal, queriéndome, oyéndome, amándome
Son cosas fugaces que se fijan, si bien ya no hay firmamento, ni estrellas y con el relente marchado, pero tu compañía me abriga del frío corporal
Aunque sea mustio el camino, sigo en mis revelaciones, en mi imaginación tu estas ahí, afrodita de mi pasión tocándome el corazón como si fuese la primera vez.
Francisco Alarcón
Julio César Arreaza, David Malavé, Francisco Alarcón y Cipriano Heredia
Prosas Fúnebres de Francisco Alarcón
ISBN 978-980-12-3308-4 Depósito legal If 25220088002016
(1950 - )
Nació en Caracas, economista, poeta y escritor
Autor de 42 libros, entre ellos; Cuentos del gallero, Más que una crónica de Caracas, Sueños de agua, Segundos aires, Ven niña, libertad, Resplandores hueros I y II, Encuentro, Ensayos, Alucinación y ahora Prosas Fúnebres. Ha sido columnista regular de varios periódicos de circulación nacional e internacional, actualmente lo hace desde su columna los días sábados en el Diario 2001. Publicado en casi toda ibero América, Brasil y EEUU.
Escogido: del Instituto y Biblioteca Miguel de Cervantes, España; Universia España; Sólo Literatura, Barcelona España; Eldigoras, Madrid España; seleccionado entre los poetas más destacados del siglo XX, en la Antología poética latinoamericana “Cómo Ángeles en llamas” Diccionario de la literatura venezolana “Gonzalo Picón Febres”; Biblioteca Nacional de Venezuela; Movimiento cultural Palavreiros Brasil; Representante del Movimiento Abrace internacional; Directorio de la UNESCO;Quienes escriben en Venezuela
Premios internacionales, entre otros: Centro de estudios poéticos de España 2003; Editorial Los Tilos 2002 Argentina. Director de Radio Continente 1975